lunes, 29 de abril de 2013

¡placer! y sexual???

Placer sexual es la respuesta del sistema nervioso central que puede ser provocada por una estimulación sensitiva en órganos sexuales y como consecuencia de la liberación de la hormona no adrenalina producida en la médula suprarrenal. La excitación para este placer puede simplemente ser psicológica. El placer es una respuesta agradable, en este caso vinculada a la sexualidad.
Conocer el placer sexual es el descubrimiento al que aspiran todos los adolescentes. A continuación, frente a este placer amoroso, a veces los adultos pueden sentirse desprovistos por falta de información o referencias. En ocasiones, las preguntas que se plantean resultan difíciles de preguntar al entorno. Éstas son las respuestas a las preguntas sobre el placer que se plantean con mayor frecuencia...
Si el placer sexual es una emoción, para acceder a él tienen que existir unas bases físicas, técnicas y corporales. Para que el placer sea simple y natural, es importante conocer su propio cuerpo y su funcionamiento y así poder sentirnos seguros, comprender mejor a la pareja y conseguir vibrar juntos.
El placer está aquí concebido no como un acto hedonista, sino como dádiva y entrega, respeto del yo al tú, equilibrio entre el amor a nosotros mismos y el amor a los otros.
La raíz de muchos problemas en la vida de la pareja se hunde en este terreno oscuro que convierte al placer amoroso en una experiencia de culpa y vergüenza por obra de los prejuicios y la ignorancia o desorientación,
La sexualidad es bella y una forma suprema de intimidad y comunicación de la pareja. Por supuesto, si se la ejerce con conciencia y responsabilidad. Es decir, si la ejerce como una relación entre dos personas, substancia individual distinta, con instintos y razón; unidad indivisible de cuerpo y alma, materia y conciencia.
En las formas más altas de conocimiento, por ejemplo en la experiencia mística de Oriente y Occidente, el placer amoroso es la más intensa metáfora del anhelo de comunión, ruptura de la soledad y hallazgo de valores supremos.
El coito
 Las relaciones sexuales entre un hombre y una mujer incluyen caricias en todo el cuerpo que nos provocan mucho placer y pueden estimular nuestros genitales. En los hombres, el pene se pone erecto y duro. En las mujeres el clítoris se agranda y la vagina se lubrica.
Poco a poco, las caricias directas en los genitales se vuelven más deseables tanto para el hombre como para la mujer. En el hombre se genera un deseo de entrar con su pene en la vagina de la mujer y recibir así estimulación directa sobre su pene. En las mujeres se genera un fuerte deseo de caricias sobre el clítoris, cuya estimulación la lleva a desear estimulación también dentro de la vagina. En este momento, cuando el hombre entra con su pene en la vagina de la mujer y hace movimientos de entrada y salida se consigue una gran sensación de placer tanto para él como para la mujer. El proceso de penetración del pene en la vagina de la mujer se denomina coito.
El coito no es un acto que ocurre intempestivamente, es una conducta sexual que requiere de tiempo, conciencia y responsabilidad. Requiere de tiempo, porque el coito no se desea al inicio de las caricias sino que se vuelve deseable por medio de las caricias. Requiere conciencia, porque es un acto que si no es voluntario y aceptado, llega a ser molesto y desagradable y, en cambio, si es deseado, es un acto sumamente placentero y de fortalecimiento de las relaciones interpersonales, de la intimidad y la ternura de la pareja.
El orgasmo
El orgasmo es el máximo placer de satisfacción a nivel genital que sienten las personas. El orgasmo del hombre se caracteriza por espasmos musculares en el pene, lo que fuerza al semen hacia afuera. Este proceso se denomina "eyaculación". Si el hombre ha eyaculado anteriormente (horas antes), puede tener orgasmo "seco", es decir, siente las contracciones musculares placenteras, pero no eyacula.
El orgasmo en la mujer es igual al del hombre en cuanta sensación física. Se producen contracciones musculares en la vulva, vagina, y útero como respuesta a un altísimo nivel de estimulación satisfactoria. El hombre puede sentir las contracciones musculares cuando el orgasmo ocurre durante el coito. A diferencia del hombre, la mujer no eyacula porque no tiene semen. Sin embargo, las mujeres experimentan una sensación similar por una descarga fuerte de secreción de las paredes de la vagina.
Después del orgasmo, los hombres se sienten típicamente saciados y no buscan continuar el contacto genital. Sin embargo, las mujeres pueden más fácilmente que el hombre entrar a un nuevo proceso erótico inmediatamente después de un orgasmo para llegar a otro orgasmo. Por esto se dice que la mujer es "multiorgásmica" (puede tener varios orgasmos seguidos antes de que sienta una disminución en el interés de continuar con la estimulación genital).
Esta capacidad de múltiples orgasmos en la mujer es la razón por la que se aconseja a las parejas que busquen primero el orgasmo de la mujer a través de la manipulación del clítoris. Así es más posible que tanto el hombre como la mujer puedan llegar al orgasmo durante el coito.
El proceso de reproducción no se podría llevar a cabo en condiciones naturales sin que el hombre eyacule dentro de la mujer, es decir, el orgasmo masculino es un requisito importante en la reproducción. Por otro lado, el orgasmo femenino ayuda a que los espermatozoides suban más rápidamente por la vagina, el útero, y las trompas de falopio, gracias a los movimientos musculares ascendentes que se generan. No es, sin embargo, indispensable que haya orgasmo femenino para que se produzca la fecundación. Posiblemente, esta es una de las razones por la que la sociedad ha respetado más el derecho al placer sexual en el hombre que en la mujer.